CAMINANDO SOLA carta de navegación IX del año 40


Preparo una ensalada de fruta para la cena. No he comido nada en todo el día, salvo 4 cafés con leche. Al volver a casa esta mañana después de ver a mi psiqui, me pese, 77kilos 800gramos. Sin comentarios. Pelaba un mango y recordé la primera vez que los probé en casa de Anaime.
Cuando salí esta mañana me resulto raro que el cubo de basura estuviera lleno y la calle sucia. Entre en el metro y tras varios minutos me entere por las pantallas que había huelga general. Estoy desconectada del mundo, eso no le gusta a mi psiqui, mi mundo se circunscribe a las paredes de mi casa, no creo que fuera haya nada para mi ahora. Pero fuera la vida sigue y me doy cuenta que para alguna gente de la que mas he querido vivo donde habita el olvido, como en la canción de Sabina.
Pensaba en Amparo hace unos días. Ha publicado un articulo en el Quercus sobre una mariposa endémica de los picos de Europa. Le ha dedicado el articulo a su segunda hija, Martina, que nació en nochebuena en la cama de sus padres, como era antes. Esto me recuerda a José Luis Sampedro y una frase maravillosa que se quedo para siempre en mi memoria desde que leí la sonrisa etrusca. “…su vieja cama. La de toda la vida desde su boda: alta, maciza, dominando la alcoba como una montaña cuya cumbre fuese el copete de la cabecera en castaño pulido, cuyos prados los mullidos colchones, dos de lana sobre uno de crin, como en todo hogar que se respete... ¡Rotunda, definitiva, para gozar, parir, descansar, morir!...” Desde entonces veo mi cama como mi centro, mi origen y mi final.
Se que Amparo ha plantado árboles, ha escrito un libro y varios artículos y ha tenido dos hijas preciosas.
Hace un mes que el no llama. La ultima vez le mande un mensaje diciéndole que llamara cuando quisiera, cuando sintiera la necesidad, las ganas y el deseo de hacerlo. Esta claro que, bueno, que su vida sigue y seguirá sin mi.


caminando sola

MANUSCRITOS carta de navegación VIII del año 40

Hace mucho que no anoto las fechas en las que escribo.
Los días se hacen iguales y me cuesta mucho saber que día de la semana es y mucho mas que día del mes. A veces incluso adelanto meses, pero de eso tiene la culpa el calendario de mi ordenador que no se porque carajo me avisa con un mes de antelación de las cosas.
Llevo varios días que no me apetece ni pintar y eso era lo único que me apetecía hacer ultimamente. Que viva la pereza¡¡¡ o no es eso? No puedo estar sin hacer nada, pero tampoco me apetece hacer nada. Supongo que hay días.
Mi ángel[a] se va a Camerun. Me encantaría recibir cartas desde Camerun, pero cartas, cartas, no e-mails.
Las cartas tienen algo mágico que perdura en el tiempo.
Estoy escribiendo cartas de nuevo, en papel, con sobres de colores que yo misma hago, cerradas con lacre que lleva mi nombre grabado en chino [un regalo de esos tan originales y bonitos que me trae desde sitios lejanos mi loca hermosa, en cuya cabeza anida un pájaro que pone huevos que ella transforma en geniales ideas]
Quiero ir a Moscu, Praga, Estambul, Lisboa, Atenas. Quiero ir a Nueva Orleans, a Nueva York, recorrer la estepa mongola, la India, la muralla China, Japón¡¡¡ no quiero olvidar ningún lugar, aunque si tengo que hacer un esfuerzo para saber si es martes o miércoles, olvidar todos los lugares que me gustaría ver seria titánico.
Sigo consiguiendo no ver la película Titanic y no quiero terminar de leer el primer volumen de Sandman hasta que no pueda comprar el segundo.


SENTIDOS carta de navegación VII del año 40


Mientras preparo la cena escucho una película, y una frase ha llamado mi atención: “hacia mucho tiempo que no olía la belleza”
Siempre he pensado mucho en los sentidos. Tocar siempre fue un acto natural para mi. Recuerdo el tacto de esos clavos enormes y oxidados que tenían las puertas de madera de la casa vieja de mis abuelos, era muy diferente a esos otros que carecían de oxido y estaban suavizados por el tiempo y el tacto de todos los que los habían tocado antes que yo. Recuerdo el sabor de mis dedos después de haberlos pasado por ellos.
Mientras corto unas manzanas pienso en el sonido de la comida. Y me doy cuenta que no son iguales todas las manzanas, no saben igual, no huelen igual, su tacto no es el mismo, ni en el paladar ni en los dedos y me doy cuenta que tampoco suenan igual al cortarlas, aunque sean todas manzanas. Y tampoco suenan igual cuando les das un toque con los dedos.
Me pregunto entonces como suenan las cosas que se supone que no suenan?. A que saben las cosas que se supone no tienen gusto?. Que imagen tienen las cosas que se suponen no se ven?. A que huelen las cosas que se supone no tienen olor?. Que tacto tienen las cosas que se supone no se pueden tocar?


PESADILLA carta de navegación VI del año 40

Las drogas me adormecen el cuerpo, 
recuerdo mis sueños, 
son tan vívidos que a veces me cuesta discernir si son realidad y si la realidad es sueño.
He revuelto la basura hasta encontrar el tique de la compra de ayer. 
Estaba segura de haber comprado azúcar, o lo soñé? Lo soñé.
Amparo tubo una niña el día de nochebuena, 
antes de que me llamara para decirme que había nacido, 
no estaba segura de si era realidad o sueño.
Parece que la linea que lo separa se difumina. 
Estaría bien que mis sueños se hicieran realidad 
y que mi realidad fuera solo una pesadilla.

MORIR UN POCO carta de navegación V del año 40

Recuerdo que era muy pequeña, quizás 8 o 9 años. Tenia en mi habitación una mesita de noche, era como las mesas camilla de toda la vida pero chiquita. Mi madre le había hecho un cubre mesa con una tela blanca con dibujos en verde. Eran cestas de mimbre llenas de flores que se repetían constantemente. Mi madre remato el bajo con una puntilla de ganchillo que ella misma tejió. 
Recuerdo que levantaba un lado de aquel mantel e imaginaba que la mesita era una casita para mis muñecos barriguitas. Encima de aquella mesa tenia una hucha de cerámica con forma de seta, como la de los pitufos, roja con manchas blancas. 
Recuerdo un día, cuando ya no jugaba a las casitas debajo de aquella mesa, que tropecé con ella, la hucha cayó al suelo y se rompió. 
Recuerdo llorar desconsoladamente y en silencio, sentada en aquel suelo con moqueta verde a juego con el estampado de cestas de mimbre y puntilla mientras recogía los trozos de aquella hucha.
Recuerdo preguntarme a mi misma porque lloraba de aquella manera. Hacia tiempo que no jugaba con muñecas y la hucha ya no era sino un recordatorio de aquella niñez en la que solo te daban un duro y era muchisimo. Por aquel entonces ya tenia edad para que me dieran algún billete, de quinientas pesetas como mucho, pero un billete al fin y al cabo y por supuesto ya no usaba aquella hucha. Pero aun así llore como si hubiera perdido la mas preciada de mis pertenencias.
Recuerdo que años después seguía recordando aquel llanto y pensaba en cuanto había cambiado aquella niña que valoraba demasiado un objeto. Pensaba en lo infantil que resultaba aquel dolor tan profundo y mas cuando no conseguía recordar porque significaba tanto aquella hucha.
Es ahora que me doy cuenta que no lloraba por la hucha, lloraba  por la niñez que recién acababa.
Para avanzar hay que morir un poco. Hay que dejar atrás. No hay avance sin perdida, sin dolor, sin lágrimas por lo acabado. Lágrimas que dejaran nuestros ojos limpios para no perdernos ningún detalle de lo que estamos por descubrir.

SUEÑO carta de navegación IV del año 40



Nadie quiere que me agarre a un imposible, a un sueño, quieren que me  agarre a la realidad, que piense en lo que tengo.
Que será lo que tiene la realidad que me pone enferma?
A veces pienso que no soy sino un sueño. Imposible, solo a veces, pero si un sueño. Durante todo el día leo sueños, veo sueños, respiro, huelo sueños, pienso sueños. Soy sueño porque sin mis sueños no soy. Que hay de malo en soñar?
Esta noche soñé que alguien me amaba.
Me desperté contenta a pesar de saber que ese si es un difícil sueño.
Pero que soy sin mi amor. Si le doy la espalda al amor seria como un vibrador sin pilas. Sin mi amor seria mejor despertar del sueño que es mi vida.
Quiero dar un paso tras otro paso, pero sin sufrimiento, sin sacrificio, sin dolor, pero con lucha, con esfuerzo.
Que diferencia hay entre el sacrificio y el esfuerzo? que diferencia hay entre sufrimiento y la lucha?
He luchado mucho y no siempre he perdido, siempre he aprendido.
Pero también he sufrido, he sacrificado, me ha dolido y ya bastó.
Es mucho pedir que las cosas sean mas fáciles?
Y nadie puede curar los sufrimientos de un sueño, son heridas de la memoria, heridas de la mente, y las heridas perduran. Con el tiempo la mente para proteger mi cordura, las cubrirá de cicatrices y se supone que el dolor se atenuará, pero nunca desaparecerá. Pero como toda herida profunda, tarda en cicatrizar. 
Dicen que soy inteligente, lo cual es cierto, para que negarlo, un poco por encima de la media. Pero lo dicen como si eso fuera suficiente para no ser herido, como si eso tuviera, necesariamente, que acelerar el proceso. 
Hay muchas formas de inteligencia, mi emoción es coja, inteligente con los demás, pero no conmigo.
Nada, nada morirá jamás, la corriente seguirá su curso, el viento soplará, la nube volará ligera, los corazones de los otros seguirán palpitando. Nada morirá jamás. Y mi paso se diluirá, por que no soy sin mi amor.


HASTA LA COCINA carta de navegación III del año 40

"te mostrare el miedo y un puñado de polvo. 
no tememos a la muerte, 
tememos que nadie note nuestra ausencia, 
que desaparezcamos sin dejar rastro."
T.S. Elliot

Preguntas, preguntas y mas preguntas. Puede que si dejo de preguntarme cosas sea mas feliz....que tontería, ir contra la propia naturaleza de las cosas nunca dará la felicidad.
La soledad esta afincada en cada uno de mis pliegues, y ahora son muchos, no porque este envejeciendo y tenga mas arrugas que antes, es que estoy mas gorda.
Muchos asumen que si estas sola, te sientes sola, pero como muchas suposiciones es errónea. Mi auto impuesta soledad física no me molesta, todo lo contrario, lo que me cuesta ahora mismo es estar con otros. Estar con gente me obliga a fingir, os he dicho ya que soy una gran fingidora?, y a pesar de que fingir siempre ha sido fácil, ahora no lo es, ahora es agotador. Ni siquiera hablo por teléfono, es agotador. Distanciarme de todos a nivel emocional y  físico quizás me ayude a estar mejor. Y una mierda, pero es tan agotador ahora.
No me siento mal por ser fingidora, todos lo hacen. Y tampoco me siento mal por no poder-querer hacerlo ahora. Además, mi verdad es suficientemente triste para auyentar a los demás. A nadie le gusta estar con gente triste, aunque todo el mucho tenga su historia triste. Y estoy triste, mucho, muy muy triste, aunque es mejor que estar muerto o que estar muerto por dentro. Si estoy triste es que no estoy muerta por dentro, aunque si me gustaría estar muerta, muerta, a veces.
Solo hay unos pocos, como en los inmortales, jajajaja, pero no quedara solo uno, quedan los mejores.
En general la gente te conoce hasta donde le dejas y son pocos los que llegan hasta la cocina.