Preparo una ensalada de fruta para la cena. No he comido nada en todo el día, salvo 4 cafés con leche. Al volver a casa esta mañana después de ver a mi psiqui, me pese, 77kilos 800gramos. Sin comentarios. Pelaba un mango y recordé la primera vez que los probé en casa de Anaime.
Cuando salí esta mañana me resulto raro que el cubo de basura estuviera lleno y la calle sucia. Entre en el metro y tras varios minutos me entere por las pantallas que había huelga general. Estoy desconectada del mundo, eso no le gusta a mi psiqui, mi mundo se circunscribe a las paredes de mi casa, no creo que fuera haya nada para mi ahora. Pero fuera la vida sigue y me doy cuenta que para alguna gente de la que mas he querido vivo donde habita el olvido, como en la canción de Sabina.
Pensaba en Amparo hace unos días. Ha publicado un articulo en el Quercus sobre una mariposa endémica de los picos de Europa. Le ha dedicado el articulo a su segunda hija, Martina, que nació en nochebuena en la cama de sus padres, como era antes. Esto me recuerda a José Luis Sampedro y una frase maravillosa que se quedo para siempre en mi memoria desde que leí la sonrisa etrusca. “…su vieja cama. La de toda la vida desde su boda: alta, maciza, dominando la alcoba como una montaña cuya cumbre fuese el copete de la cabecera en castaño pulido, cuyos prados los mullidos colchones, dos de lana sobre uno de crin, como en todo hogar que se respete... ¡Rotunda, definitiva, para gozar, parir, descansar, morir!...” Desde entonces veo mi cama como mi centro, mi origen y mi final.
Se que Amparo ha plantado árboles, ha escrito un libro y varios artículos y ha tenido dos hijas preciosas.
Hace un mes que el no llama. La ultima vez le mande un mensaje diciéndole que llamara cuando quisiera, cuando sintiera la necesidad, las ganas y el deseo de hacerlo. Esta claro que, bueno, que su vida sigue y seguirá sin mi.
Cuando salí esta mañana me resulto raro que el cubo de basura estuviera lleno y la calle sucia. Entre en el metro y tras varios minutos me entere por las pantallas que había huelga general. Estoy desconectada del mundo, eso no le gusta a mi psiqui, mi mundo se circunscribe a las paredes de mi casa, no creo que fuera haya nada para mi ahora. Pero fuera la vida sigue y me doy cuenta que para alguna gente de la que mas he querido vivo donde habita el olvido, como en la canción de Sabina.
Pensaba en Amparo hace unos días. Ha publicado un articulo en el Quercus sobre una mariposa endémica de los picos de Europa. Le ha dedicado el articulo a su segunda hija, Martina, que nació en nochebuena en la cama de sus padres, como era antes. Esto me recuerda a José Luis Sampedro y una frase maravillosa que se quedo para siempre en mi memoria desde que leí la sonrisa etrusca. “…su vieja cama. La de toda la vida desde su boda: alta, maciza, dominando la alcoba como una montaña cuya cumbre fuese el copete de la cabecera en castaño pulido, cuyos prados los mullidos colchones, dos de lana sobre uno de crin, como en todo hogar que se respete... ¡Rotunda, definitiva, para gozar, parir, descansar, morir!...” Desde entonces veo mi cama como mi centro, mi origen y mi final.
Se que Amparo ha plantado árboles, ha escrito un libro y varios artículos y ha tenido dos hijas preciosas.
Hace un mes que el no llama. La ultima vez le mande un mensaje diciéndole que llamara cuando quisiera, cuando sintiera la necesidad, las ganas y el deseo de hacerlo. Esta claro que, bueno, que su vida sigue y seguirá sin mi.
caminando sola





