Esta noche para mi es la mejor noche del año. Mi fiesta favorita. La ilusión me sigue recorriendo las venas. En realidad mi vida sin azúcar no es nada y sin ilusión tampoco. Y como ya he comentado alguna vez, para mi la ilusión es como un pájaro que anida en el corazón y canta sin parar. Y aunque ultimamente no canta mucho, en este día canta sin parar, pase lo que pase y caiga quien caiga.
Cuando era niña lo esperaba ansiosa por descubrir regalos y ahora lo espero mas ansiosa todavía esperando ver la cara de aquellos a los que con toda la ilusión yo regalo.
En los últimos años los hago yo misma, y cuando me refiero a hacerlos, es eso, hacerlos. No es solo una cuestión económica de la que no hablare por su mal gusto, sino que se ha convertido en una manera de pasar unas horas pensando en cada una de las personas a las que van destinados los regalos.
El que peor parte se lleva de esto todos los años es mi hermano, llevo unos tres años dedicándole mis pensamientos intermitentemente, pero al jersey que le prometí le sigue faltando una manga. Quizás el año que viene.
Desde que mis padres se fueron a vivir en Salamanca, que esa es otra, manda cojones que sean los padres los que se van de casa, bueno a lo que iba, que desde que se mudaron la noche de reyes siempre ha sido un poco mas....caca. Es como que si no hay niños no hay Reyes. Y que conste que me refiero a los magos de Oriente, que por lo demás soy Republicana, Atea y una pizca Ácrata. Y no se, pero para mi esta noche no tiene que ver con ser niño, tiene que ver con la ilusión.
Hubo buenos años con mi hermana del alma Carolina, Fabio y un pequeño Octavio al que en este día siempre echo de menos, mi niño de plata.
No me gusta nada dormir sola esta noche, no me gusta nada nada. Y este año he venido a pasarla con los padres y como saben que me hace ilusión han preparado un gran cena, con cochinito asado que es lo que mas me gusta, y mañana habrá roscón y yo me he esmerado en envolver los regalos.
Solo me queda uno por hacer, una carta de amor para mi padre, mi baltasar, ahora baltasar soy yo.
Cuando era niña lo esperaba ansiosa por descubrir regalos y ahora lo espero mas ansiosa todavía esperando ver la cara de aquellos a los que con toda la ilusión yo regalo.
En los últimos años los hago yo misma, y cuando me refiero a hacerlos, es eso, hacerlos. No es solo una cuestión económica de la que no hablare por su mal gusto, sino que se ha convertido en una manera de pasar unas horas pensando en cada una de las personas a las que van destinados los regalos.
El que peor parte se lleva de esto todos los años es mi hermano, llevo unos tres años dedicándole mis pensamientos intermitentemente, pero al jersey que le prometí le sigue faltando una manga. Quizás el año que viene.
Desde que mis padres se fueron a vivir en Salamanca, que esa es otra, manda cojones que sean los padres los que se van de casa, bueno a lo que iba, que desde que se mudaron la noche de reyes siempre ha sido un poco mas....caca. Es como que si no hay niños no hay Reyes. Y que conste que me refiero a los magos de Oriente, que por lo demás soy Republicana, Atea y una pizca Ácrata. Y no se, pero para mi esta noche no tiene que ver con ser niño, tiene que ver con la ilusión.
Hubo buenos años con mi hermana del alma Carolina, Fabio y un pequeño Octavio al que en este día siempre echo de menos, mi niño de plata.
No me gusta nada dormir sola esta noche, no me gusta nada nada. Y este año he venido a pasarla con los padres y como saben que me hace ilusión han preparado un gran cena, con cochinito asado que es lo que mas me gusta, y mañana habrá roscón y yo me he esmerado en envolver los regalos.
Solo me queda uno por hacer, una carta de amor para mi padre, mi baltasar, ahora baltasar soy yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario