MIEDO carta de navegación V

 en madrid a dosdediciembrededosmilonce

La música calma un poco mi ansiedad.
Agorafóbica.
En cierto modo tiene sentido. Siempre me agobiaron las multitudes, los sitios abarrotados de gente.
Respirar, siempre necesite un espacio propio, un volumen a mi alrededor que me permitiera respirar.
Y ahora parece como si ese volumen hubiera crecido y crecido como si de un pastel en el horno se tratara.
Ahora mi volumen es mi casa. Hacia dentro seguridad, hacia fuera miedo. Miedo de los otros, miedo de los prejuicios, de los convencionalismos, de las ideas preconcebidas, de las etiquetas.
Siempre he tenido esa sensación de rareza. Desde que recuerdo he sentido que este mundo no era para mi, no encajaba conmigo.
Y aun así esa niña obediente se enfundaba en  ellas, primero en el colegio y luego en ese corsé social imaginario que nos ponían a las mujeres.
Nunca entendí de rosa y azul, de pendientes, cocinitas y mecanos, de muñecas y coches. Las mujeres en casa guardadas, protegiendo una virginidad que no entendía.
Puta¡¡¡¡¡ y tu imbécil.
Desde los catorce años entendí que la virginidad, en su concepto mas amplio, era algo que separaba la ignorancia del conocimiento y por eso a los quince años la perdí.
No estaba enamorada, aunque entonces quería pensar que si, para justificar un comportamiento que se suponía reprobable. Pero no, enamorada no, rebosante de hormonas? si, hasta el corvejón y de curiosidad como toda la vida.
Y por muy culpable que me pudiera sentir mis instintos eran mas fuertes. Pero la naturaleza luchaba ferozmente contra esa patina vieja, incrustada en el subconsciente  que te decía que las niñas buenas no hacen eso. Pero a pesar de esa pegajosa moral judeo-cristiana, la natural naturaleza gana.
Tarde muchos años en despojarme de toda esa roña moral y entonces disfrute como loca de un sexo sano, sin amor y sin culpas. Disfrute de la piel, de recorrerla, olerla y saborearla.
El sexo puro es tan sano¡¡¡¡¡, generas endorfinas que te hacen sentirte feliz, elimina el estrés, el cansancio, se hace ejercicio y aunque también deberían hacerse amigos, parece que eso es mas complicado. Supongo que no todo el mundo llega a despojarse de según que roñas y acaban mezclando sentimientos que nada tienen que ver con el sexo. No quiero decir que el sexo solo sea mejor que amor y sexo, esta claro que si lo aderezas con amor, sabe mejor.
Aun así quien puede decir que cada vez que ha tenido sexo ha hecho el amor?
Puedo contar las veces que he sentido que me hacían el amor y las que yo lo he hecho. Y si cuento y recuerdo ese sentimiento profundo que te recorre todo el cuerpo cuando haces el amor con alguien solo pasan por mi mente dos personas y solo con una de ellas sentí todas y cada una de las veces que nos tocamos, ese dejarse llevar. Sudábamos amor, respirábamos amor y sentíamos amor. Y por eso que sentimos juntos nunca habrá barreras entre nosotros, ni el tiempo, ni el espacio podrá borrar cada caricia.
Y cuando pienso en él siento miedo.
Un miedo irracional a no volver a tener algo así.

El miedo. San Camaleon

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