en madrid a tresdediciembrededosmilonce
Me pierdo en una función discontinua no lineal con valores irreales que intento calcular.
Me voy aproximando.
Mientras mas me acerco, mas insiste en mi cabeza la pregunta del porque.
Quizás el hecho de ser tímida no ayudaba a mi estima. Quizás el hecho de como mi madre siempre me comparaba con el resto tampoco ayudaba mucho. Quizás el verme en un espejo y saber que no era guapa, ni alta, ni fu, ni fa, ayudaba aun mas.
No era la mas lista, ni la mas tonta. No era la mas graciosa, ni sosa total. La realidad es que no destacaba en nada.
Me gustaba el dibujo y la pintura, soñaba con saber dibujar y pintar y admiraba a la gente que lo hacia bien, pero a mi no me salia de una manera natural. Siempre quise estudiar Bellas Artes, pero no tenia dotes y el asunto se descartaba siquiera antes de plantearlo. Muchos años después aprendí que todo se puede aprender.
Nadie nace sabiendo, pero si con algún don y yo nací sin ninguno.
Pero es desde hace poco que me resisto a pensar que no tengo ningún don y me pregunto cual es.
Que es aquello en lo que destaco?
Pero esa niña insulsa y anodina, de repente cambio.
Cuando entre en el instituto todo cambio. No conocía a nadie y nadie me conocía a mi. Me despoje de mi timidez y al mismo tiempo que mi cuerpo desarrollaba todo lo que el adn me reservaba, mi personalidad fuerte e independiente y mi carácter desinhibido, sin trabas ni tapujos, afloro. Como si le diera la vuelta a un calcetín, todo lo que tenia dentro salio. Todo lo que había escuchado, mirado y aprendido salio hacia fuera, y por fin, cuando nadie me conocía, fue cuando pude darme a conocer.
Y desde entonces destaque. No era nada tangible, no era materializable, no se podía contabilizar, pero no pasaba desapercibida.
Fueron años felices, al mirarlos desde la perspectiva del tiempo.Y en esos pocos años viví, viví mucho y viví bien.
He tenido que moderar muchas cosas, reforzar otras y afianzar casi todo como de un castillo de naipes se tratara.
Pero es hoy que me doy cuenta que la base no era firme, que la estructura por endeble se precipito con un solo soplido y así volvió la niña insegura, tímida, miedosa, poca cosa. La que buscaba la aprobación de su madre, la niña que necesitaba.
Intoxicada. Savia
Me voy aproximando.
Mientras mas me acerco, mas insiste en mi cabeza la pregunta del porque.
Quizás el hecho de ser tímida no ayudaba a mi estima. Quizás el hecho de como mi madre siempre me comparaba con el resto tampoco ayudaba mucho. Quizás el verme en un espejo y saber que no era guapa, ni alta, ni fu, ni fa, ayudaba aun mas.
No era la mas lista, ni la mas tonta. No era la mas graciosa, ni sosa total. La realidad es que no destacaba en nada.
Me gustaba el dibujo y la pintura, soñaba con saber dibujar y pintar y admiraba a la gente que lo hacia bien, pero a mi no me salia de una manera natural. Siempre quise estudiar Bellas Artes, pero no tenia dotes y el asunto se descartaba siquiera antes de plantearlo. Muchos años después aprendí que todo se puede aprender.
Nadie nace sabiendo, pero si con algún don y yo nací sin ninguno.
Pero es desde hace poco que me resisto a pensar que no tengo ningún don y me pregunto cual es.
Que es aquello en lo que destaco?
Pero esa niña insulsa y anodina, de repente cambio.
Cuando entre en el instituto todo cambio. No conocía a nadie y nadie me conocía a mi. Me despoje de mi timidez y al mismo tiempo que mi cuerpo desarrollaba todo lo que el adn me reservaba, mi personalidad fuerte e independiente y mi carácter desinhibido, sin trabas ni tapujos, afloro. Como si le diera la vuelta a un calcetín, todo lo que tenia dentro salio. Todo lo que había escuchado, mirado y aprendido salio hacia fuera, y por fin, cuando nadie me conocía, fue cuando pude darme a conocer.
Y desde entonces destaque. No era nada tangible, no era materializable, no se podía contabilizar, pero no pasaba desapercibida.
Fueron años felices, al mirarlos desde la perspectiva del tiempo.Y en esos pocos años viví, viví mucho y viví bien.
He tenido que moderar muchas cosas, reforzar otras y afianzar casi todo como de un castillo de naipes se tratara.
Pero es hoy que me doy cuenta que la base no era firme, que la estructura por endeble se precipito con un solo soplido y así volvió la niña insegura, tímida, miedosa, poca cosa. La que buscaba la aprobación de su madre, la niña que necesitaba.
Intoxicada. Savia
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