martes trecedediciembrededosmilonce en Tenerife
Por fin aterrizamos, la terminal parece la sala de espera de mi centro de salud, jubilado, jubilado, viejo, vieja, y niños con gripe. Según llego empiezan las peripecias, pero como son todas económicas me ahorrare el contarlas porque hablar de dinero es de mal gusto, o eso dicen, a mi me parece una gilipollez.
La fiera parece no estar, creo que ya no viene conmigo. No se si se quedo en Londres, si decidió coger un avión de vuelta a casa harta de de todo este ir y venir o simplemente se fue. La verdad es que no me importa mucho, por mi como si se muere, solo espero que si vuelve sea tan chiquita, tan chiquita que pueda aplastarla de un zapatillazo, como a las penitas de Mario Benedetti. Estoy.....no se, sorprendida?, incrédula? Si se esfumo, no pensé que fuera tan fácil, y si no, me gustaria entender el mecanismo para que no vuelva.
Solo quiero pensar en que por fin estoy en la playa, en el viento, en el sol, en el océano¡¡¡¡¡, porque esto no es mar, es océano¡¡¡¡¡ Sera por eso que es de un color que no puedo describir? azul por supuesto, pero de un azul que....... que mudita me quedé.
Algo. Benigno lunar
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