Ayer cenaba con mis príncipes. Hoy es el cumpleaños de Dante, pensé que era una cena de cumpleaños hasta que Juan Ramón me dijo que era su aniversario, y yo, en mi línea.
Que pinto aquí? salvo que queráis mis viejos óvulos para tener un niño¡¡¡
Carcajada general y la incredulidad de ellos ante mi asociación de ideas.
Charlamos, bebimos vino en esas copas tan preciosas y tan apropiadas que tienen, rompí un poquito el forro de una silla, para no perder la costumbre de hacer algún lió cuando voy a su casa. Y entre una cosa y otra y una cena excelente, como siempre con ellos, hablamos de como me encuentro.
Es curiosa esa pregunta: Como te encuentras? Pues no se, supongo que si doy vueltas sobre mi misma como un perro que persigue su propio rabo, podría encontrarme. No veo otra manera de hacerlo¡¡¡ Bueno ya sabéis, siempre dando del revés las palabras. Creo que hay momentos en los que no tengo respuestas, o no las adecuadas, o no las que los otros están preparados para oír.
Desde hace un mes veo lo difícil que a los demás les resulta hacer algo. Supongo que se preguntan que hacer para que me sienta mejor. Que decir? Como comportarse?.
Hablar de una depresión es complicado, saber que le pasa a alguien que esta deprimido es complicado. Quizás porque la frase estoy deprimido se ha convertido en una frase hecha, en un comodín que utilizamos demasiado. Pero la depresión no es estar triste o contrariado porque algo no ocurrió como esperábamos. Estar deprimido no es no tener ganas de nada, no es la apatía ni el hastió. Y no preguntéis que es. Ni tampoco que debeis hacer. Ahora no puedo cuidar la amistad con nadie porque ni tan siquiera puedo cuidar de mi misma, quizás eso podríais hacer, cuidar de nuestra amistad, estar y escuchar. Es lo único que se me ocurre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario