Llevo un mes que solo puedo pensar en salir corriendo. Irme lejos. Coger un avión y desaparecer.
Es lo único que puedo pensar, desaparecer.
Todos los días me levanto con la buena intención de ordenar para así, ordenarme. Y no puedo. Es como si algo me atara a mi sofá. No salgo de el. Como, vivo y duermo en el.
Si tuviera alas me iría en el, lo mas lejos posible, lo mas recóndito, donde nadie pueda encontrarme.
Cuando te vas de vacaciones con otros, bromeas con lo bueno que sería no volver y quedarse en ese maravilloso lugar para siempre, donde todo es hermoso.
Cuando vas solo, también lo piensas, pero no es una broma.
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