PELO BLANCO carta de navegación II del año 40

lunes veintiochodefebrerodedosmildoce en Salamanca

Esta sentado en una  pequeña mesa de su habitación de hospital.
Tres camas demasiados juntas, tres sillones, tres sillas, tres mesitas de noche y tres taquillas.
El calor es insoportable.
La habitación es antigua, todo es antiguo, aunque bien conservado.
Le miro comer, colocar todo en la bandeja y recolocarlo otro vez. Lo hace de una manera meticulosa, rutinaria, y por supuesto no le gusta que nada sea movido del lugar que el cree le corresponde. Guarda todos los días el cartel donde pone su nombre y la comida que le traen  y también los envoltorios de las medicinas que le hacen tomar. Para que lo quiere? Quien sabe.
No quiere que le ayudes a hacer nada. Si lo intentas te empuja y te palmotea, te mira con cara de enojo, con el ceño muy fruncido y te dice en un tono pausado y comiéndose silabas que si piensas que es tonto.
Se aburre. Aunque creo que  no es solo ahora, hace tiempo que se aburre.
Esta muy delgado, tanto, que parece que le han crecido las orejas, son enormes. Siempre reconozco el oído por el que menos oye porque tiene la oreja caída y ahora se nota mas.
La piel esta ajada, escamada, parece papel, llena de arrugas y de derrames, arañas basculares, arañas de tiempo que van tejiendo su tela por todo el cuerpo.
Se atraganta y tose constantemente y no quiere que le ayudes, se que ya lo he dicho, es solo una manera de recalcar su cabezoneria.
Cuando lo intento me mira desafiante y me empuja, me aparta y me palmotea.
Suelo ir después de comer y de cenar, me gusta ver como se va quedando dormido mientras le doy besos y le acaricio el pelo. Lo tiene muy blanco.
Me gustaría preguntarle cuando decidió morirse, pero no me contestaría.


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