martes veintisietedediciembrededosmilonce en Madrid
La evolución es muy lenta, dura millones de años.
No tengo tanto tiempo.
Mil millones de ideas bullen en la cabeza, pero no se como ponerlas en orden.
La evolución es muy lenta, dura millones de años.
No tengo tanto tiempo.
Mil millones de ideas bullen en la cabeza, pero no se como ponerlas en orden.
Para conocer realmente a algo o a
alguien debes ponerte en su lugar, o como dicen calzarte sus zapatos y
caminar con ellos. te darás cuenta enseguida que todos y todo somos
iguales en lo que realmente importa y que todos y todo deseamos en lo
importante las mismas cosas.
En este momento estoy descalza, no llevo mis zapatos ni los de nadie mas. Ese ha sido siempre mi estado natural, los pies desnudos.
Sera por eso que soy tan empática, porque vivo mi vida descalza y en cualquier momento puedo ponerme y quitarme los zapatos de otro?
Quizás eso hace que me resulte mas difícil saber quien soy.
Cuando descubres quien eres te adornas en consecuencia. Pero a mi me resulta difícil. Para que definir lo indefinido, para que completar lo incompleto, porque ser otro cuando sabes que eres otro. Quizás no quiera adornarme nunca, quizás no quiera descubrirme y si redescubrirme cada día.
Desde que regrese de mis vacaciones playeras en diciembre pienso en los pequeños placeres. En el placer veraniego de poder poner una manta en la cama antes de dormir porque sientes que hace fresco, una chaqueta a la sombra y calentarse al sol. Tirarse a la sombra debajo de un árbol, sentir la tierra húmeda y la hierba. Poner los pies en el suelo y mirar la luz que se filtra entre las hojas. Escuchar cientos de abejas libar flores, es un zumbido casi imperceptible, cierras los ojos y comienzas a escuchar y al abrirlos puedes ver como trabajan rápidas y sin pausa, me pregunto donde tendrán la colmena.
Todos los pequeños detalles, los placeres momentáneos e imperceptibles me hacen pensar en lo efímero de las cosas.
Hace un año esos pequeños placeres hacían que me vinieran a la mente personas con las que me gustaría disfrutar de ellos, pero ahora no.
Vuelvo a sentir esa sensación en la playa, en diciembre, y solo siento que podría quedarme allí para siempre con los pies metidos en las arenas negras de esas tierras volcánicas. Hace un año pensaba en alguien que me dijo que con él nada me pasaría. Le creí.
Hacia tiempo que no confiaba, hace muchos años que ya no creía en lo que la gente me decía, y a pesar de ese pequeño lapso, de nuevo he vuelto a no confiar y aunque sintiendo la tierra las decepciones se desvanecen y los miedos se alejan, ya solo me tengo a mi.
Tengo la sensacion de estar aburriendo con todo esto, desnudarse es todo un reto y a veces siento vergüenza. Pienso que la visión de mi desnudez pueda horrorizar a los demás.
En este momento estoy descalza, no llevo mis zapatos ni los de nadie mas. Ese ha sido siempre mi estado natural, los pies desnudos.
Sera por eso que soy tan empática, porque vivo mi vida descalza y en cualquier momento puedo ponerme y quitarme los zapatos de otro?
Quizás eso hace que me resulte mas difícil saber quien soy.
Cuando descubres quien eres te adornas en consecuencia. Pero a mi me resulta difícil. Para que definir lo indefinido, para que completar lo incompleto, porque ser otro cuando sabes que eres otro. Quizás no quiera adornarme nunca, quizás no quiera descubrirme y si redescubrirme cada día.
Desde que regrese de mis vacaciones playeras en diciembre pienso en los pequeños placeres. En el placer veraniego de poder poner una manta en la cama antes de dormir porque sientes que hace fresco, una chaqueta a la sombra y calentarse al sol. Tirarse a la sombra debajo de un árbol, sentir la tierra húmeda y la hierba. Poner los pies en el suelo y mirar la luz que se filtra entre las hojas. Escuchar cientos de abejas libar flores, es un zumbido casi imperceptible, cierras los ojos y comienzas a escuchar y al abrirlos puedes ver como trabajan rápidas y sin pausa, me pregunto donde tendrán la colmena.
Todos los pequeños detalles, los placeres momentáneos e imperceptibles me hacen pensar en lo efímero de las cosas.
Hace un año esos pequeños placeres hacían que me vinieran a la mente personas con las que me gustaría disfrutar de ellos, pero ahora no.
Vuelvo a sentir esa sensación en la playa, en diciembre, y solo siento que podría quedarme allí para siempre con los pies metidos en las arenas negras de esas tierras volcánicas. Hace un año pensaba en alguien que me dijo que con él nada me pasaría. Le creí.
Hacia tiempo que no confiaba, hace muchos años que ya no creía en lo que la gente me decía, y a pesar de ese pequeño lapso, de nuevo he vuelto a no confiar y aunque sintiendo la tierra las decepciones se desvanecen y los miedos se alejan, ya solo me tengo a mi.
Tengo la sensacion de estar aburriendo con todo esto, desnudarse es todo un reto y a veces siento vergüenza. Pienso que la visión de mi desnudez pueda horrorizar a los demás.
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